CARTAS

Cartas a la Humanidad  

INTRODUCCIÓN

Cartas a la Humanidad se inició como un intento de reflexionar en conjunto sobre algunos temas que nos preocupan desde hace siglos y aún no encontraron solución. Podrían resumirse en una  sola pregunta: ¿por qué los humanos, teniendo a mano los recursos necesarios para nuestra felicidad, somos, en cambio, generalmente infelices?
Con la idea de promover esta búsqueda tomé un puñado de direcciones de correo electrónico para enviarles la primera Carta. Algunas pertenecían a personas que conozco personalmente -Como Raúl Dargoltz, abogado y dramaturgo, Alberto Tasso, poeta y sociólogo, mi hermano Gustavo, sacerdote católico y docente universitario, Gabriele-Aldo Bertozzi, director del Instituto de Artes Comparadas de la Universidad de Pescara, Italia, Alwin Nagy, inteligente sacerdote alemán con perfecto dominio del idioma castellano, o Pedro Margolles, director de la agencia periodística Prensa Latina, de Cuba-. El resto -la mayoría- tomadas de mensajes recibidos o de sus adjuntos, siempre relacionados con la actividad cultural. En la actualidad -luego de que unos se fueran y otros ingresaran- se cierne un 
Pintura de Angelo Merante (Roma, 1996)
grupo.
La propuesta no fue enunciada -salvo una perspicaz observación del ingeniero Roberto Gayraud, sola pregunta: ¿por qué los humanos, 
teniendo a mano los recursos necesarios para nuestra felicidad, somos, en cambio, generalmente infelices?
Con la idea de promover esta búsqueda tomé un puñado de direcciones de correo electrónico para enviarles la primera Carta. Algunas pertenecían a personas que conozco personalmente -Como Raúl Dargoltz, abogado y dramaturgo, Alberto Tasso, poeta y sociólogo, mi hermano Gustavo, sacerdote católico y docente universitario, Alwin Nagy, inteligente sacerdote alemán con perfecto dominio del idioma castellano, o Pedro Margolles, director de la agencia periodística Prensa Latina, de Cuba-. El resto -la mayoría- tomadas de mensajes recibidos o de sus adjuntos, siempre relacionados con la actividad cultural. En la actualidad -luego de que unos se fueran y otros ingresaran- se cierne un grupo.
La propuesta no fue enunciada -salvo una perspicaz observación del ingeniero Roberto Gayraud, quien sugirió la posibilidad de dar a la imprenta alguna vez los textos. En realidad el propósito de publicar las Cartas en libro existía desde su origen, como una vaga imago que debía irse enriqueciendo con el intercambio.

Los presupuestos básicos de reflexión debían sustentarse sobre los siguientes esbozos, a mi criterio:
1. Desde los orígenes hasta fines del siglo XVIII -unos 50.000 años- la humanidad aceptó a las armas como paradigma excluyente del Derecho. El crimen, por lo tanto, ha sido la fuente última de legitimidad para los gobernantes; el saqueo un método legal de recaudación impositiva.
2. Desde principios del siglo XIX hasta mediados del XX -unos 150 años- se desarrolló una evolución extraordinaria. Durante ese periodo la humanidad avanzó, en lo referido a sus relaciones sociales, mucho más que en toda su historia anterior.
Estos avances tuvieron como eje a los países de Europa -aunque, de modo semejante a lo sucedido con los griegos- el derecho de los demás habitantes del mundo no llegó a emparejarse al de sus impulsores durante este desarrollo.
3. Hacia finales del siglo XX el proceso se bifurcó, dividiéndose en dos aspectos:
a) Una acelerada regresión en las praxis sociales y políticas impulsadas desde los beneficiarios de esta inmensa acumulación de poder: los Estados Unidos, Europa, una parte de Asia. 
b) La continuidad del desarrollo con sostenida regularidad exclusivamente en los ámbitos de la ciencia y tecnología.

La idea de dirigirse a la Humanidad por medio de epístolas no es nueva. Sus antecedentes ya muy bien definidos podríamos hallarlos en filósofos antiguos como Filón, o en las extremadamente famosas del capitán Saulo. Por mi parte me sentí inducido a empezar las presentes mientras conocía la extraordinaria actividad literaria de los escritores italianos del siglo XII y durante todo el Renacimiento. Más cerca conocimos las Cartas Filosóficas de Voltaire o a los Poderes de Antonin Artaud, entre otras importantes.
Aunque el presente empeño no sería posible sin internet, tal vez su única originalidad tendríamos buscarla en la intención. Pues mientras Voltaire o Antonin Artaud emitían sus trabajos como expresión argumentativa de su ideología, nuestros escritos pretenden constituir sólo un hilo general, capaz de suscitar en los lectores diferentes aportes, incluyendo disidencias o correcciones. Es decir, crear, a partir de aquí, un libro colectivo.

No es este un mero juego intelectual por internet. La extraordinaria capacidad destructiva acumulada por quienes detentan el poder mundial es tan abrumadora, que ha convertido al apocalipsis en amenaza cotidiana. Además de esta referencia extrema, es para todos evidente que la destrucción de la naturaleza ha adquirido un ritmo sistemático en la etapa actual; pueden percibirse sin necesidad de instrumentos sus consecuencias, no sólo amenazantes respecto de la continuidad de la vida sobre el planeta, sino perjudiciales -o por lo menos extremadamente traumáticas- para nuestra existencia presente. A ello debe agregarse -en parte como otra de sus consecuencias visibles- el deterioro de la cultura social, precipitada en un pendoleo entre la desesperanza más oscura y la euforia, cuestión que parece llevar a inmensos sectores de la humanidad hacia el desbarrancamiento en existencias sin sentido. Sólo estos factores entre otros múltiples, autorizan al menos -si no obligan- a conciencias comprometidas por el amor, a continuar indagando, con el propósito de hallar las raíces de estas inmensas desviaciones en la conducta humana y sus posibles modos de corrección. 


Haré una breve advertencia: no quiero limitarme, al reflexionar, a fuentes históricamente consagradas por el pensamiento académico o institucional. Sería inadecuado, por ejemplo, en un periodo tan alto de la ciencia, intentar prescindir de las religiones. Pero también sería inadecuado dejar fuera al pensamiento denominado esotérico, tan decisivo en muchas circunstancias cruciales de la evolución humana. Asimismo, es imposible pensar hoy, en el plano de la economía, las ciencias sociales o la política sin echar mano al inmenso aporte efectuado por Marx y Engels, con la pléyade surgida inmediatamente después de su irrupción en la historia. O sustentarnos únicamente en autores del pensamiento occidental...
Intentamos emprender estas tareas sin prejuicios -o conteniéndolos lo posible, en todo caso, si emergen en algún tramo-, ejerciendo y solicitando tolerancia, esforzándonos al máximo para obtener información que no haya sido antes explorada. 


En fin. Las coordenadas se ha ido definiendo ya, en este breve periodo que llevamos de iniciado el camino. Veremos qué sale. Ah: tal vez haya que comenzar leyendo la Carta N º6, si se quiere tener un panorama general del itinerario indagatorio propuesto por el autor.

Julio Carreras (h)
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